terminará por matar este amor un día;
la cruel resaca hasta las náuseas
nada será cuál perderte de toda alegría
Se acuesta oh conmigo cada noche tu frialdad
hará todo un desierto más grande cada otoño,
el agua de mi pasión no hará calamidad,
será difícil encontrar en tu vida un sólo retoño
siquiera de esas risas celebradas con felicidad.
No me digan que son versos desde la amargura,
no me digas siquiera que hubo inspiración
no se libra del amor cual si fuera atadura,
que no se teje con el llanto una canción,
no me digan siquiera que me tuvo amor.
Sentado a la vera del camino,
busco para ver mis desgastados ojos...
no encuentro siquiera mi destino,
perdido todo, solo tengo crueles enojos
No lo entenderás como nunca lo sabrás...
oh si destruyes el corazón que reparaste,
y roto por tus manos una y otra vez más
no lograrás recuperar si un día lo dejaste.
no me digan siquiera que sabe de mi dolor
Ah si amaneciera un día, como todo es noche
ignominia de oscuridades, no hay consolación
dime cómo terminar la vida, si no regresa la pasión
Ah si me recuerdo en el ayer que hoy es todo reproche.
Y sólo basta una pócina de veneno
que débil y enferma el alma
no sabe del adiós siquiera,
presto a yacer sobre el abultado heno
no ve la paz sin más calma
que solo la herida no más doliera.
Y en tu rosal silvestre de magro paisaje
no hay brillo sobre tu faz señera,
vivo yo, sólo hay distancia aún sin viaje
que muerto cubrirá mi alma tu vida entera
Dadme de tu adiós
tu perpetua tranquilidad
que yo de mi adiós
mi absoluta soledad.
Dadme de tu olvido
sólo la ignorancia plena
que yo de mi olvido
en mi tumba la terrible pena.
Oh si mi sangre desde hoy se asegura
rodada de mis manos en esta piedra,
que mi muerte será tu cruel atadura;
como llora a tientas la infausta hiedra
no terminará hasta devolverte toda mi amargura...
No me digan, es la amargura de la venganza


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