domingo, 29 de junio de 2008

desterrando el hambre, venciendo el calor y el frío

En la acuarela de mi vida

Llegaste como flor de harina

anunciando pan al hambre

desafiando el frío.

Un té cálido haber

de diecisiete abriles

con sueños y sin horizonte

a buscar en la maleza

la verdad certera

donde tu vida empieza.

En medio del desorden se construirá

el campo verde de recuerdos infantiles

aquellos que regaba la madre

y que el amor ha perfeccionado

¡Oh si diera el alma mia

de ver si alegría repartida!

que una vida no sola existe

sino en otras a donde

fluye tu existencia

cual río que siembra riachuelos

hasta desembocar al dueño de la vida

jueves, 26 de junio de 2008

Espacio azul del Infinito


EXISTENCIALISMO)
Insaciable buscaba los cambios.
Quería forzar aquellos cambios en la ciudad en la que había vivido toda su vida. Pero esa oportunidad le era esquiva.Entiende que nadie es profeta en su propia tierra le decían. Pero tozudo estaba dispuesto a morir en el intento.
Su fe profunda y ciega le decía al oído desde su mocedad que es Dios quien nos hace instrumentos en sus manos y que al final no son los intereses personales los que deberían afianzar sus objetivos sino lo que Dios quiera.Recordaba que muy joven aún en el San Francisco de Paula mientras buscaba su verdad, resonaban las palabras de aquel Obispo y descubría ante sus ojos aquélla pregunta que nunca se la había planteado y que a partir de allí se la repetía sin cansancio: ¿qué quieres que yo haga?.
Así se lo contó a Martin-años más tarde-, en sus largas pláticas durante horas. Largas horas pernoctadas entre el calor y el frio.
“Pero el mundo no es un seminario ni tampoco la sociedad un convento amigo”, solía reclamarle el buen Martin, mientras alargaban el paso para entrar a las aulas de la Universidad.Es en ese recinto donde se dieron las primeras batallas del pensamiento, pero nunca suficientes argumentos para hacerlo declinar en sus convicciones. Pero sí grandes dudas. A veces sonreía largamente cuando pensaba que estaba hecho sobre todo para dudar. Dudas que las arrinconaba allí en el fondo de sus secretos donde no podían salir para los demás; sino solo para sí. Eran aquellas que convertía en sus pesadillas para luchar con ellas y que le permitía afianzarse aún más en aquello que había deslizado.
Allí también, en esos claustros sus primeros triunfos, concluyó que la duda solo era parte de la batalla. Y cuanto argumento se batía a duelo sobre la fragua de su reflexión, nunca se batían lo suficiente con aquello que se había adoctrinado. Pero era en la experiencia donde llevaba sus primeras caídas, decepcionando a cuanto amigo tenía de cerca; aún así su espíritu no cedía se levantaba maltratado sobre su faz y terco insistía en su verdad.
Probablemente la tierra donde sembraron era fértil y la semilla crecía al margen de sus debilidades cual frejol en tierra firme pero bajo sombra queriendo alcanzar luz para sus hojas de verde pálido. Se sentía como una voz a la que nadie oía; tal vez, por que hablaba de pulcritud desde el mismo charco que compartía con sus iguales; por que no salía de entre sueños y pesadillas, entre realidades y desvaríos.
A veces la realidad y el pragmatismo querían ganar a su idealismo. Una vez más la realidad no podía pero nunca se cansaría. Jamás se cansaría de decir que no. No tiene corazón, viaja con el tiempo inexorable. Implacable. Solo es. Siempre le mostraba sus derrotas que entregaba en su regazo, entre sus manos, y pesaban tanto que las ponía a sus pies.
Las derrotas. Las tenía como ungüento para sus propias heridas, era necesario tomar de ellas para fortalecer su espíritu. En ese vaivén de maltrato que asumía con entereza…recordaba que nada le serviría de provecho para su propia fortaleza que las derrotas más que los triunfos. Le habían dicho que estaba preparado para triunfar al final de todo y era necesario que contase con esas derrotas. Pero asaltaban las dudas. Y en esa brisa cerraba los ojos y la disfrutaba, como sombras de densas nubes que solo muestran como seria el paisaje sin la fuerza y el calor de la luz. Pasadas las pesadas sombras solo recuperaba la hermosura del paisaje. Estaba hecho para creer. Pero mientras creía estas eran necesarias:¡ Dios ayuda mi incredulidad! exclamba - al fin y al cabo era un mortal mas que llevaba la herida con dignidad.
Ya vez?... Sonreía el buen Martín, que ya era Gerente en un Banco en la Capital. Todo está centrado a fuerza de pragmatismo, decía. Era un hedor de cálido materialismo envuelto en un atractivo buena gente que conquistaba corazones. Todo lo contrario;el suyo era un corazón de agridulce que a veces por sus convicciones daba sin contemplaciones verdades amargas. ¿Quién quería estar con él?.
Solo el buen Martin, que aunque no compartía en su semblante un solo fragmento de sus convicciones las explicaba pero desde otro fuero de la vida.A veces la vida parecía un elefante blanco difícil de vencer, entonces asaltaba el cansancio, pero en su contemplación todo le decía que el triunfo ya estaba dado, él no necesitaba triunfar. Ya había vencido.
Siempre se sintió vencedor. Aunque le ponían derrotas en sus pies, nadie veía que su corazón le llevaba grandes triunfos a su alma. Lo que el mundo llama triunfo es solo carga para él.Gabriel seguía en el intento.
No cedería un argumento solo de aquella doctrina implantada en su carne, aunque a veces le dolía la delgadez de sus argumentos. Le asaltaban dudas hasta el desasosiego y la duda le preguntaba: “¿Y si has concebido mal la Doctrina?, ¿y si no entendiste bien el sentido del lenguaje?, ¿y si eres solo tu en tu propia conciencia de fondo y no hay nadie mas?”
“Si te doy la razón no me das la paz, respondía. Pero si te la deniego la paz sigue conmigo y recupero la alegría y el optimismo”-luego sonreía al espacio azul que cubría la ciudad y seguía la avenida.Pronto asintió que era necesario volver al pueblo, allí donde cultivaba mejor su fe. Aquella que en la ciudad no se hace sino desgarrarse de ella por que no les sirve para la despersonalización del tiempo en que deambulan. Todavía le siguen preguntando en la voces lejanas sobre sus logros por pensar así: le dan allí de donde parte todo su horizonte: ¿Y tu cuanto has cambiado?, y ¿tu qué has cambiado?.
No lo quiso afrontar.
Solo siguió el ritmo de lo que acostumbraba hacer. Es que solo no tenía respuesta. Tampoco la quería pensar. Tal vez por que sabia de una derrota más de esas que pesan sobre los pies.
Entonces se encontró llevando ladrillos que daba a otros sembrando bases del edificio; en la ardua labor que todos realizaban. Al final de la faena a la puesta de sol terminada esa parte de la obra le mostro con el índice. No era la construcción misma, pero como todos, parte importante y necesaria en la edificación, se construía a sí mismo.
Había cambiado mucho de la calle. También su corazón.
Asaltó el idealismo. ¿De nuevo tu?- le preguntó, mientras entraba sonriente y feliz por su terquedad.

jueves, 19 de junio de 2008

La triste espera

Alagarrobales danzan al viento,
frías arenas de mantos extendidos
bajo nubarrones caidos sobre magnolia
van a sus faenas los hijos heridos

Una caida de luces acompañan el huerto
sempiterno descanzo de los manantiales
sobre Facala han tendido sus hojarascas
han perdido la libertad
han vuelto los silencios.

Y entre esclavos rebeldes se abre la vieja herida
se remueven los cementerios,
las estatuas de las plazas se han caido
y crujiendo las maderas
mueven lo cuerpos viejos a luchas nuevas
sin mas que nada una triste espera...

lunes, 16 de junio de 2008

A fuerza de te quieros

Me hablaste...
definiendo auroras,
sintiendo tus fríos sureños
abrigando con tus emociones
mis versos sobre nuevos sueños

Me hablaste...
apoderandote de mis tristezas
llevandolas hasta tu horizonte
divagando entre dudas y certezas
buscando en lo hondo de mis pesares

Y en medio de las oscuridades
de las frías cóncavas cavernas
tu luz, iluminando los encuentros
sin verme siquiera,
sin haberme encontrado
se oyen abrazos
y muchos te quieros

Me hablaste
sin ruido de palabras, sin voz,
pero no llegaron solas
montadas sobre la motricidad
tenían diafanas tus manos,
tus brazos y tus labios...

Y así como te fuiste,
dejaste curando heridas
a fuerza de caricias...y muchos te quieros.

sábado, 14 de junio de 2008

mi entierro por el reencuentro


Me entierro al ras de tu faz
impávida en tu voz
quebrantado de tu ausencia,
no podía de mis labios tu adiós,
en queriendome en tu canto,
tal vez si del mar de mi llanto
emergas a la orilla de mis esperanzas
La mia alma,espera si de ver tu alma
por un momento si quiera Oh la vida
que si de no realidades
espejismos al azar siquiera
que no te convences
que no me convenzo
ni del jamás ni del nunca.

Es ahora el aura de mi amor latiendo
es de ayer la dosis de esta espera,
es de siempre mi soledad reñida
sobreviviendo a la vida si partiendo
que si tal vez muriendo
llegue pronto al reencuentro.

lunes, 9 de junio de 2008

El Mar de García: La espera de Maria


El camino se hacía largo, mientras más corría, más pesaba los días, la carga se hacía pesada, sobre el diostedé sobre el zorzal, sobre todas sus alegrías. Me comentaba García, que sobre el vaivén de sus olas, nada decía. Enmudecía ante ese panorama triste y bello de hacerse a la mar. El riesgo de no regresar era probable, pero ese día se hacía aún más presente llegando a la angustia, al miedo daba ganas de renunciar.


Pero regresar así, en medio de cobardías. Dejaba partir las cobardías y una vez con la cruz en la frente, sobre la lancha de siempre, subido sobre el madero y rozando el agua fría el adiós se hacía costumbre, era tambien su esperanza regresando el coraje y la valentia en sólo segundos. ¡Dios querrá!.


Azulados los entornos en el cielo de azul pálido, la neblina echando sombras, las manos temblorosas de María sacudían sus pesares, aunque tenía puesta la sonrisa, una lágrima corría en su interior. El amor por él se hacíaevidente cuando lo veía en sacrificio por los suyos.


No se podía decir que no. Tenía tres Garcías a los que llevar una migaja de pan. Estaba hecho para el mar, y lo conoció en aquellas aventuras además...pero hoy; nunca pesaron como hoy las ganas del corazón...el derrotero del alma, el hedor del fracaso rondando las esquinas, el miedo a perder, ese mismo álito del que parecía estar injertado en su nación.


No había que regresar, había que decirle que no, por qué no gritar, por qué no llamar. Pero, para cuando quería llamarlo ya era demasiado tarde..García ya no la escuchaba.


Sus llamados parecían adioses.


Por que pesaba el madero, por que parecía tan largo el camino.


Así se quedo en su mente: un regreso eterno.


Como el de ella un espera impaciente, impávida y eterna.


Los García igual crecieron, sólo tenían en su madre una herida a tajo abierto. Su espera. Ellos venían de recuerdos muertos, aquéllos desde donde la resignación le dice que perdieron.


Ella se resistía a creerlo, aunque decía que si, un silencio vago tocaba sus esperanzas, y le decía que no, que no todo estaba perdido y era esa esperaba la que la mantenía erguida.


sábado, 7 de junio de 2008

Estancia en tus vacíos

Quiero estancia en tus vacíos,
ceñirme con tus soledades;
estar allí en tu larga angustia
por que en aquellas que duelen tanto,
me gustaría que estés conmigo.
Oh Soledades
Que sólo de verte se caen al barranco
mudas y sordas al precipicio,
cual haz de luz en las oscuridades.
Ay mi cuerpo
Quiero arrancarme la piel, injertarme en ti
meterme en tus pechos sonrientes,
por que no quiero ser más yo.
Que incompleta naturaleza en la búsqueda
de tu ser mi ser, nada se compara al
vacío que hay en tu pecho que llena al mio
pero que nunca llena el tuyo.

martes, 3 de junio de 2008

POR QUE YA TE HAS IDO

te descubro de lejos
fugaz no alcanzan mis ojos,
sobre el bemol de mi imagen
un rayo, fulminado de celos

te has ido de mis lares
sobre el ramal de robledales
y si miro firme tras mi llanto
solo te descubro viva en mi canto.

Y cual limosnero en medio de la urbe
me siento a pedir el pan partido
sobre la taza de té fría del recuerdo
para ver solo que ya te has ido

domingo, 1 de junio de 2008

SILENCIO PARTIDO

Sé yo del silencio partido
de la soledad acabada;
de cuando se callan los sentidos
de como se eriza el alma
al cernirse tu voz sobre los aires

Sé yo de todo lo que acaba
y de todo lo que empieza
pasando de la ceniza a la lava
por que todo en ti me da vida
y tambien se la lleva
para hacer de su destino lo que quiera
una poesía altiva
o estrofas cautivas
encerradas en los epitafios
del eterno olvido

MARIAJOSE DE FATIMA