
Viento galopante golpea
los recuerdos, asaltan las miradas
para que nadie las vea
y entre paredes levantadas
recogen sus canturridos de amanecida
sin saber si quiera quien sea
tiene la piel de placer entumecida
revolcandose en el aire su herida.
Convergen sus fuentes
camina segura y soberbia sobre el caminito
tiran la frente y recogen sus fauses
tu no lo has hecho, abre el ventanal despacito
Y mudo tejiendo los hilachos del sentimiento
el desazón llega, trémulo arrepentimiento
como que duele haber querido,
quebrado el cristal de su aposento
crece un suspiro lento, por que nunca ha sido
sino el desliz, un cruel lamento.
Foto: Puerto de Malabrigo


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