viernes, 4 de septiembre de 2009

amor en facala

AMOR EN FACALA
A galope por entre la arboleda sigilosa
de caprichosos algarrobos de formas sinuosas,
en sus sombras ambundantes por el sol, partió
del pueblo rumbo a los cañaverales.

-"Despiértame cuando te vayas", le dijo resuelto.

Cerca de la caballeriza por entre el cerco de palos,
un relinchido desesperado sorprendió de sus pensamientos
hizo tambalear y frunciendo ceño camino hasta la puerta.

Ella preguntaba por él

No podía detenerse sin embargo, bajar al llano sería peor.
¿Cómo demostrar su amor sin que lo vieran?. Una señal que,
solo ella entiendera, por que en su delirio no habían sino
enemigos sólos de su amor.

El, ya se había marchado.
Y en la mesa un papel solo, con baratijos letargos de composición
le dejó un verso, que brotó de su pesado corazón, tal vez nada técnico
quizás nada poético. Pero tenía los trazos de una mano que
muchas veces ella acarició. Eran letras que decian sus palabras,
eran de él y eso era todo para ella.

Y entre las rejas de su soledad, probó el esterotipo de la obsesión.

No era libre. Su ser no sólo le pertenecía a sí misma, empezó a depender de aquél. Y palpitando más fuertemente, su corazón convencía a su cuerpo entero
que lo quería para sí.

Decidió despedirlo en su interior.
Para perder del todo, sólo se requiere de resignación.

Ella quiso quedarse.
El no podía llorar.

Pero hay llantos grabados en el silencio sin la metáfora del llanto.
No habían razones para el adiós como lo son así para muchas incomprensiones.

y es que, la capacidad de comprender a los demás esta en función de comprenderse a sí mismo.
Cerca de la toma, antes de llegar al cruce detuvo el caballo,
lo llevó a la orilla y contemplando su propia sombra
se comprendió a sí mismo.

Tenía el corazón en paz, y con el alma más ligera que la partida pronto estaban en Facalá.
El regresó.

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MARIAJOSE DE FATIMA