
Es el ruego del Diostedé,
piando por su amada,
volando raudo en los matorrales
cantos en la encalada.
El Ruiseñor empieza la serenata
calando entre los maderos
tiernas solfas, dulces sonetos,
al borde de la alborada.
Esculpe con sus versos
el sereno de la invernal mañana,
el pecho rojo sacude el rocío
a puntas de pinceladas:
piando por su amada,
volando raudo en los matorrales
cantos en la encalada.
El Ruiseñor empieza la serenata
calando entre los maderos
tiernas solfas, dulces sonetos,
al borde de la alborada.
Esculpe con sus versos
el sereno de la invernal mañana,
el pecho rojo sacude el rocío
a puntas de pinceladas:
"De plumaje suave
Y multicolor,
Emprende su largo viaje
Y sin sentir dolor.
Es el ave pasajera,
Bella y cruel,
Que nació dulce y lisonjera
Hija del gran Samuel”
Y multicolor,
Emprende su largo viaje
Y sin sentir dolor.
Es el ave pasajera,
Bella y cruel,
Que nació dulce y lisonjera
Hija del gran Samuel”
Yaravíes suelta en llanto abierto
no son lágrimas de la mirada,
la angustia en secreto
que lleva el ala jironeada.
Despierta la lira doliente
ante el mudo y tenaz frío
sin pócima, no consuelo, ni venda
nadie repara en su pena.
Vinchines, Tordos y chiscos;
alzan in altum sobre los overodales,
cauces de límpida sobre los riscos
estampida a cielo abierto de palomares
El labriego camina sobre los cercos
un gorrión hermoso tiene el corazón
a pecho abierto,
se abre inerme la tierra
y una copla advierte
fragil de vida, murió de pasión
Surca los estribillos del funeral
nada que roza el rosal hermoso
sigue el todo como si no existiera mal
ni una pena, so la esperanza
en Dios todopoderoso.


No hay comentarios:
Publicar un comentario