viernes, 10 de julio de 2009

EL GRITO DE HOY



Quebranto.

Un riachuelo surcando lares,

frondoso manantial

agua del pedregal

luces coloridas en los manglares.



No quiero de tus ojos otro desaire,

temor del cauce tiemblan las orillas,

guarecen las delicadas avecillas

y con una aleteada se abrigan con donaire



Rocíos de la aurora a los primeros rayos

flamboyones ígneos acariciando el cielo,

cual volcan sediento aherrojando miedos,

expulsa pasiones doloridas alzando vuelo.



Curvando las yemas, el sinuoso de tus formas,

un álito de prohibido sueño se alza entrelazado;

no hay parte sino el todo del ser entegado,

un sí repetido al unísono de mi deseo.

Nada más querido ni menos amado.

Tierra firme donde me sostengo,

tu ser erguido sobre todo lo que veo.



Y entre los salitrosos humedales,

chozas de malojas de los platanares

una gruesa penumbra cubriendo los manglares

se cruzan las sombras con tus cantares.



Se queda la letra, verso suicida

tal vez es el sueño que descubre,

nada del todo, y todo de la vida.

La tierra está sola en el ayer

y en el mañana, sólo tiene

como yo, el grito de hoy...

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MARIAJOSE DE FATIMA