Has dejado la puerta abierta
sin tí oh mi alma débil, y enferma
vive lisonjera de dádivas y deseos,
atrás quedó la magnanimidad estrangulada
casi del todo yerta,
inverosímil, sola y desierta.
Los colores se han confundido
y buscan luz en sus ignominias,
deja mi carne maltrecha
no persigas más tus insidias,
nebulosas y oscuras perfidias.
Oh semblante a cuyos ojos cálidos
abrazadores encantos,
fermentan los torrentes pálidos,
volviendo la conciencia entretanto
y con ella volver a la vida...
Toma pasionaria mi quebranto
quédeme abrazado a ti, Oh deidad amada
todo el cielo perplejo atiborrado,
se abrirá al canto del ciego amado.
Florece y se yergue la voluntad
y el hombre rejuvenece en su carne,
oh virtud de mi heredad,
cura mi lepra antes que me desangre..,
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sábado, 16 de mayo de 2009
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1 comentario:
Qué bonito Robert, hace mucho que no pasaba por aquí.
Un abrazo.
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