canta para elevar su espíritu;
limitado y debil ora por sobre
su frente por el lejano infinito.
Hambriento toma de la tierra,
para seguir viviendo su materia.
Finito como su propia vida
cree ante la maravilla un eterno,
que nunca ha visto...que se prodiga
y mirándose en el reflejo del azulejo
del lago, tiene la magnanimidad
de su Dios y el legado que el dejo
buscarlo a tientas entre luz y oscuridad...

FOTO: 1980 AUTOR EDUARDO NARANJO
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