viernes, 16 de enero de 2009

CAÑAVERAL



Se levantan frondosa humadera de blanco plata
llevándose el acero cimbrante humano trabajo,
crecen las llamaradas al calor sin piedad del sol,
y contenidos aherrojados gritos de las hojas de caña
se retuercen a la muerte volando por los aires
frágiles cenizas de mi cañaveral...

y tan pronto como siempre el verde esmeralda brotará
como tan pronto el gris tras la fragua lo cubrirá
muerte para la vida y vida la muerte...
me verás partir para seguir viviendo
como hasta siempre para vivir.

Y tras la fragua, tras el amado descanzo,
tras la ardua faena por entre fierros
la blanca y dulce cristalina nivea azúcar
descenderá cuál manjar sobre las mesas
encantando en el remanso hogar, la quietud
del éxtasis de los sabores
olvidandose de todo tambien de las
sutiles y amargas explotaciones.

Las del salario, las de la vida, las de la carne
que se quedan, Frondoso cañaveral,
que no tienen precio en moneda sino en dignidad
esa que se vive sobre la mesa en la casa de papá
Oh Madre Mía , Cañaveral.

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MARIAJOSE DE FATIMA