Te decia como hasta ayer entonces
adiós...sobre derrotados murales de placer.
Nada levantó el arenado camino de viento a mar...
como nada quedó del tranquilo desierto de tu ser.
Nada.
Como vino un cuerpo al otro, así se irá.
Sin la costumbre de entonces, si mañana
tal vez no nunca, que si de siempre
alguna vez responderá.
Espera.
Que nada perdido está.
Que si muy pronto se ciñó a mis venas
tu corazón es que más vida, no traía de si después un día
tal vez mañana partirá en un hoy que me suena más ayer
por que esta soledad es tan vieja como mi vida
desde que me vio nacer...
No llores.
Sobre el tejado sombrío a la vuelta del corredor,
unas notas de papel sobre lo que ya escrito está
en mi piel: el adiós. De un ayer que siempre es hoy.
Aunque testaruda la esperanza de que mañana
que vuelve a ser hoy, cambie un día,
no porque no quiera nada
sino por que lo quiero todo...
y todo el mundo a veces viene sin nada


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