diérame tu luz y tu tiempo, cual ventanal
ver las grandes verdades y las gruesas mentiras
cual pesados hierros serviles oxidados
cubiertos de grises nubarrones de polvo y negras cenizas
Diérame Oh alma mía ¡qué es la vida!
encadilada, entretejida, odiada y amada
nuestras historias cual cañaveral que se queman
para el néctar dulce extraídos de las entrañas.
¡Habrá mas vida !.
El patrón se ha disfrazado de Empresa,
y viene sin corazón a cortar de raíz
tus sueños y los míos, viejos y jóvenes
enterrando bajo el peso del imposible
nuestra historia quedando solo cantos tristes y fríos.
Arrecia el calor la tormenta del Niño
cual fragua incandescente retuerce los ríos,
fríos los viejos pies que ayer calentaba la tierra;
llora junto al celeste inerme para lavar el rostro
de la esmeralda perdida...,
la zafra, sudor y frío pegoteado de ceniza
celebra la vida, mira las alegrías
nada ha servido tu protesta, la huelga de hambre
o la misma muerte de los caidos,
todos los derechos son pertrechos atiborrados
baseados en el olvido...
El poder se sienta con el gobernante
y oprobiosos miran al campesino
hacen riqueza con su pobreza y con su tierra.
Los hijos de Haya son los traidores de hoy
y los explotadores son tus hermanos, tu misma sangre
de la misma madre envuelta en nueva esclavitud.


1 comentario:
Así es, no entiendo para que tanto, supongo que el poder es la droga más dura que hay, y no importa los que se pisen y no importa lo que sientan y no importa más que el poder de podermás y más.
Me gustó la forma de decirlo poeticamente.
Saludos Rafael.
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