En el lado del retuerzo,
donde álgido preclara el dolor
en agudeza única, musitando el corazón,
nada en la celosía más pausada
cuanta duda escalonada en desazón…
cruenta incertidumbre obnubilada de color.
Entre gris oscuro y negro profundo.
Salta del empalagado tuétano
toma del pacer mi fruncida piel
nada calma mi llanto,
nada doblega mi sed,
que el corazón latiendo fiel…
Entre frío sureño y el cóncavo de altamar
Oh pasionaria, que salta sobre mi cuello
enarbolada está sobre la marcha,
quiebra el camino por la encalada,
¿No te das cuenta?
has sido todo y tal vez seas nada…
Clavada en sus orillas te llama ferviente la brisa.
Y cerca de la broza tras el fuego ardiente,
en la pasión sobreviviente de la celosía,
¿Qué hace que tema tanto tu partida
como no sea yo, nunca más tu compañía?
Oh pordiosero de tus monedas,
mendigo de tus dádivas,
La fobia más enfermiza evapora mi sangre
Quieren mis ojos ver tu miedo a flor de piel,
Y devorarte penetrante angustia,
Por cada duda, por cada acecho de incertidumbre
Cada centímetro invadido de inseguridad
jueves, 27 de agosto de 2009
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