
Diáfana tu mirada
fina tersura y piel nacarada;
alondra de viejos aires
vuela por sobre la alta retama,
hasta posar en la alameda
del viejo y frondoso árbol…
En el rosal deambulando de flor en flor
plácida se ven tus ojos bello rumor,
quédase sobre el montículo de tierra,
recostada en el pastizal a decir su clamor
Y en aquél franco frenesí, retorciéndose
sobre su alma y cuerpo de tenue pasión,
respiras la mía presencia y en muriéndose
empieza la vida con mayor amor…
Quédeme sino del dolor
Quédeme sino de la vida
¡Qué del placer sino haber disfrutado
el borde de la muerte misma…!
¿Oh pasionaria posesa de oh mis ojos!,
¡Oh, dádiva que la mía carne si te llora!
¡Plácido de poseerte siendo tu mendigo,
amo del mundo en teniéndote
sin que seas totalmente mía!
¡ Qué del amor sin el cuerpo mío
sin la tuya alma, que verso escribiría…!
¡ Qué de la vida misma, del universo entero
si no lo llena el amor intenso de cada día…!
¡Qué de los rayos del sol donde termina
y adónde la preciada luna sino ilumina,
luz que convertido se devuelve en amor
entonces solo entonces, refulge y enamora
¡ Domina la tierra mía tan llena de vida…!
¡Que Oh Amor insaciable y eterno…!
¡Que más excelsa creación Oh Magnalia Dei!
¡qué sino del hombre creado es para el amor
pobre e incompleto ha de buscar
la otra parte como así mismo para amar!.
fina tersura y piel nacarada;
alondra de viejos aires
vuela por sobre la alta retama,
hasta posar en la alameda
del viejo y frondoso árbol…
En el rosal deambulando de flor en flor
plácida se ven tus ojos bello rumor,
quédase sobre el montículo de tierra,
recostada en el pastizal a decir su clamor
Y en aquél franco frenesí, retorciéndose
sobre su alma y cuerpo de tenue pasión,
respiras la mía presencia y en muriéndose
empieza la vida con mayor amor…
Quédeme sino del dolor
Quédeme sino de la vida
¡Qué del placer sino haber disfrutado
el borde de la muerte misma…!
¿Oh pasionaria posesa de oh mis ojos!,
¡Oh, dádiva que la mía carne si te llora!
¡Plácido de poseerte siendo tu mendigo,
amo del mundo en teniéndote
sin que seas totalmente mía!
¡ Qué del amor sin el cuerpo mío
sin la tuya alma, que verso escribiría…!
¡ Qué de la vida misma, del universo entero
si no lo llena el amor intenso de cada día…!
¡Qué de los rayos del sol donde termina
y adónde la preciada luna sino ilumina,
luz que convertido se devuelve en amor
entonces solo entonces, refulge y enamora
¡ Domina la tierra mía tan llena de vida…!
¡Que Oh Amor insaciable y eterno…!
¡Que más excelsa creación Oh Magnalia Dei!
¡qué sino del hombre creado es para el amor
pobre e incompleto ha de buscar
la otra parte como así mismo para amar!.


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