Encendidos epitafios
claman en el silencio de mi tiempo
añorando viejos desafíos
es mi carne renunciando lo que siento.
Mirando entre tus ojos
retoman viejos caminos,
un tejado de piedra dormita serena
y deambulando el alma
fluye en la noche a la luz de la luna.
camina a paso firme
restregando mil caricias,
y entre blanco y negro,
algo se pasa,
nada se salva,
Es la penunmbra de la noche
solo soy sombra donde hubo luz
En la estancia te reclaman
mis vacíos...como en el sueño
te llamo insistente a desvaríos...
AL
enrocado encavado en tus orillas
un espacio al aszúl de infinito
hace frío a tu costado
en el yermo de tu destino
nada se ha ido todo se ha quedado
tanto lo último
como el pricipio.
18 ago 08


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