Se me cae la humanidad perdida, la náusea estrepitosa hace de una mañana la noche porque extiende un pagaré para comprar conciencias. Para adherir adeptos, para sumar personas.
Creen que la causa se gana y se consigue no ha fuerza de convencimiento o formación de la conciencia, sembrando idealismos; sino extiendendo cheques o promesas de pago; convirtiéndo a sus emisarios en serviles anacrónicos de corrupción. Por que se les enseña que todo tiene un precio y se compra ofertando lo que el débil tiene por necesidad.
Creen que la causa se gana y se consigue no ha fuerza de convencimiento o formación de la conciencia, sembrando idealismos; sino extiendendo cheques o promesas de pago; convirtiéndo a sus emisarios en serviles anacrónicos de corrupción. Por que se les enseña que todo tiene un precio y se compra ofertando lo que el débil tiene por necesidad.
Entonces se nos cae la carne de los huesos, entonces nos damos cuenta que poco se sabe de dignidad, se riega la tierra de la sangre de sus hijos, por que unos y otros se convierten en mercancía en donde el que compra demuestra que también tiene precio y esa es su absurda limitación, tanta limitación como el que acepta, en un mundo maquiavélico donde el fin justifica los medios.
Eso tal vez lo sabíamos, lo hemos visto y lo hemos criticado juntos; hemos reclamado con nuestros amigos más cercanos y hemos señalado la pus en la herida abierta.
Pero, en medio de esa lucha, en medio de esas rebeldías, un día como hoy cuando volteamos y vemos que la compra venta era entre los nuestros, se nos arrebata el alma, se nos cierne la carne y no podemos señalarla, con el mismo dedo con el señalamos la pus, por que son nuestros aliados los que nos muestran en su vida el espejo de lo que pedimos tambien un día.
Asi ya habíamos perdido. Ya habíamos fracasado.
Y en medio de ese fracaso sonreirán mezquinamente a sus pequeños triunfos, lo demás sea lo que fuere el resultado nunca será victoria lo que saboree sus labios sino el sorbo de beber sus propias mentiras, sus propias limitaciones sus grandes necesidades.
Se acabó la fiesta.
El líder se ha caído...y no hay autoridad moral tambien en las venas para señalarlo. Tampoco tendrás fuerza en la mano para alzarlo y señalarlo...ni a él ni a ninguno. Por que eres un más de lo mismo que nunca quisimos, cuando engañados creíamos que haciamos con ellos con tus carnales la diferecnia. Y así jóvenes han pasado a la senectud de los tiempos...no hay luces no hay paradigmas, sólo hay sombras... Y yo, una vez más me he callado, haciéndome cómplice silencioso del negociado.
Hemos de fugar de este lagar amargo que ensombrece la vida y empequeñece el espíritu para ir lejos, incluso más allá de los amigos, a buscar la vida donde otros la han enterrado...en lo imposible...
Y es que como hoy nunca me quedó más claro que lo posible lo hace cualquiera; pero lo imposible lo hacen los que convencidos de sí mismos, se reservan el derecho de una vida digna que es lo que al final pesa.
Yo me despido amigos, con la esperanza de encontrarnos nuevamente al final, a donde tal vez el fin nos diga que lo perdieron y se perdieron a sí mismos por que los medios sí importaban, pero que lo recuperaron por que temprano se dieron cuenta y volvieron, y no se dejaron vencer por las necesidades del hoy que siempre pasa.


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